Amelita Baltar tiene algo familiar, un perfume, un tono quizás. Apenas empieza a conversar, uno siente que esta viviendo la continuación de una charla que en realidad nunca existió. Quién a los veintipico de años estrenaba piezas fundamentales del tango, charla con nosotros de todo, de sus múltiples proyectos, del tango, de la vida y por supuesto… de Piazzolla.
¿Este es el año de los mil proyectos?
Así parece, y no fue algo planeado. Me tiene muy entusiasmada un trabajo que sale en abril: un disco más un DVD con una especie de documental, de registro, sobre mi vida. En donde participa gente como Leopoldo Federico, Fito Paez, Pedro Aznar, Luis Salinas, Fernando Ruiz, todos muy queridos. Va a tener tango, folklore; y sacando los que hice con Piazzolla, creo que va a ser el mejor disco de mi carrera.
¿Además grabaste un disco en el Alvear?
Sí, grabé en vivo “Orquesta de Tango de Bs. As. y Amelita Baltar como cantante invitada” en el Teatro Alvear, con repertorio de Piazzolla para orquesta y un nuevo tema “Sería fácil decir” con letra mía y música de Sebastián Barbui.
¿Además se reedita un disco tuyo del año 94?
Se va a reeditar un disco del 94 con música de Astor con adaptaciones de Alchourrón. Que incluye por supuesto Balada para un loco, que según dicen, es lo que la gente siempre espera de mí.
Sale con nueva foto, no me gustaba mucho la que estaba; ahí me podrán ver joven, con veinte años.
Y por si fuera poco, va a salir un disco con Horacio Molina!.
Sí, en unos días también va a salir un disco grabado en vivo en las presentaciones que hacemos en Clásica y Moderna con Horacio.
Entre intervenciones y discos, estoy en todos lados, parece que ahora me han descubierto... o dijeron: está ya esta vieja, dura poco, hay que aprovecharla!!.
¿Qué tipo de repertorio hacen?
El hace tangos clásicos, es un gran conocedor y un cantor refinado, y yo hago clásicos con algo de Astor.
Hablando de Piazzolla y con la perspectiva que da el tiempo, ¿cómo evaluás las críticas de aquellos tiempos?.
En su momento la cosa fue muy dura. Imaginate que una revista, que aún sale, publicó una nota un poco en solfa pero que decía: El músico y la mujer más odiada, porque cantábamos letras que (según ellos) no se entendían y que además estaban escritas por ese uruguayo (Horacio Ferrer). Igualmente creo que esa contra que le hicieron no hizo otra cosa que aflorar su parte tana, de verdulero, temperamental, que lo incentivó a seguir adelanto. Me decía: mirá estos desgraciados lo que escribieron, ahora van a ver lo que voy a escribir, lo que voy a tocar!.
Por una lado lo estimulaba, pero por otro lo amargaba, se agarraba sus rabietas, decía: dónde está ese tipo que lo voy a ir a cagar a trompadas!!; nunca fue, por supuesto.
¿Sentís que aquel trabajo ha sido valorado?
Mi trabajo ha sido valorado muchísimo y el de él mucho más, pero ojo!, pasa algo raro. Todo el mundo se llena la boca hablando de lo bueno que es Piazzolla, pero poné las radios que son de tango y es muy difícil que lo pasen. Algunos programas con gente joven sí, pero en general no se lo pasa. Todavía hay gente obtusa y necia que lo resiste; y en el exterior es Dios, lo adoran.
Es una cuestión cronológica, cuando se renueven las generaciones que programan, se lo va a pasar más, y lo digo con buena fé.
¿Y con respecto al baile?
En las milongas también se lo pasa poco, es muy usado en los escenarios, una vez María Nieves me dijo: yo a Piazzolla no lo bailo en la milonga pero si lo bailo en los escenarios, se pueden hacer coreografías maravillosas. Los músicos jóvenes lo tocan mucho.
¿Sós de escuchar aquellos trabajos?
Yo nunca me escucho, solo para recordar algo técnico y nada más. A él si lo escucho mucho. El es un alimento para el espíritu, esa cosa tan vibrante que se te mete en el alma, en el pecho...
¿Vos empezaste en el tango cantando a Piazzolla?
Hice el camino inverso a muchos cantantes de tango, que comienzan por lo tradicional y después descubren a Piazzolla. Yo conocía el tango de oreja, de mi casa, pero empecé con Piazzolla y cuando nos separamos, me dijo: negra vos tenés que hacer esos tango antológicos que tu voz está para hacerlos, Los Mareados, Nostalgias, Uno, Sur… Me recomendó que busque para los arreglos a los dos Rodolfos (Alchourrón y Mederos) y que si quería toquetear los temas de él, busque solo a Alchourrón.
En este disco que reeditamos le dedico unas líneas a Alchourrón, que era un músico impresionante. Tenía un rigor musical increíble. Para que te dés una idea: Astor lo había elegido para tocar con él, tocó 3 días y le dijo: mirá, no toco más, te doy unos días para que busques mi reemplazo, es tan enorme esta música que me pongo nervioso y no la puedo tocar con la altura que se debe, eso no lo dice cualquier músico, todos querían estar ahí. Siempre con un perfil muy bajo y con un enorme talento.
¿Qué hay que tener para cantar tangos?
Para cantar tango hay que saber de que se trata, conocer sus poetas, no hay que ser más de lo mismo. La Rinaldi sabe de que se trata el tango. No se puede abrir la boca porque se tiene linda voz. Hay que tener un poco de calle, cuando a Astor le preguntaban sobre tal cantante, él decía: esta bien pero le falta mugre, el tango tiene una cosa que te tiene que raspar el esternón. Hay que largar la voz solo para un momento, el tango tiene una cosa de reflexión,
¿Coincidís con esa idea de tango-reflexión?
Sí, cuando me separo y empiezo a bucear en las letras, me doy cuenta que no son otra cosa que las reflexiones de un hombre solo. Es el tipo que ante un desamor, un desengaño o un amor enloquecido se mete en un rincón y escribe solo, no lo hace en una plaza con los chicos jugándole alrededor, lo hace solo. Por lo menos, eso creo yo.
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