Dicen que “el TANGO se fue del Barrio”. Y yo digo que no… que el tango nunca se fue… al tango lo secuestraron y lo escondieron. Al tango nos lo robaron, y con él, robaron identidad, parte de nuestra alma, historia y con ella, el alma de los barrios. El capitalismo, los militares, ciertos gobiernos, las radios, la televisión, la estupidez; todos juntos nos lo robaron. Pero cercano a lo que decía “Tanguito: el amor es más fuerte”, parece también que “El tango es más fuerte” y “Siempre está volviendo”, porque no pudieron matarlo y ya nunca podrán. Aunque sigan intentando prostituirlo, cambiarlo, amasarlo, manosearlo, embalsamarlo, revenderlo, mostrarlo en remakes donde Di Caprio haga de “El Polaco”, lo envuelvan en papel film y lo vendan como SOJA y otros derivados prostituidos al que tenga “los” euros o la billetera más grande.… No podrán carajo… Porque siempre alguien girará la cabeza, mirando para atrás y dirá… Y esto ¿de donde salió?, ¿qué había debajo del sombrero y del pelo engominado de Gardel?, ¿por qué este tipo, aun después de muerto, sigue teniendo esa sonrisa?, ¿por qué ese Gordo cierra los ojos cuando toca el Bandoneón?, ¿quién es ese viejito flaquito, frágil, anteojudo y cómo hace, que martilla mi corazón con cada tecla que toca en su piano?. No podrán porque hay valores que no pueden cambiar, y ejemplos y caminos que nos dejaron los grandes, para que podamos seguirlos.
Pero aún así, con toda esta fuerza del tango, hay algo que creía ya extinguido… perdido, Algo que en toda mi vida, y en mis 12 añitos de tango busqué pero nunca había podido experimentar, algo que siempre imaginaba y soñaba en mis fantasías ideales: Un lugar donde el tango existiera en su estado “más puro”, donde volara rodeado de mesas de vecinos, pibes, viejos, cantores, guitarras, mozos, cafés, vinos, pizzas, laburantes, atorrantes, artistas y poetas.. Nunca llegué a ver aquellos lugares donde se gestaba y crecía el tango. Aquellos conciertos espontáneos en Bares donde aunque la noche se tornara en día, se seguía a todo trapo siempre que no venciera el cansancio. Ni ví Clubes y Teatros de barrio donde las típicas hacían florecer El tango y haciendo una parte esencial de la barriada. Nunca viví eso, pero siempre sentí ganas de viajar en el tiempo para estar en aquellas noches y sentir aquella magia de la mugre tanguera gestándose en bares. ¿Qué pasó con todo aquello?, ¿Dónde quedaron aquellos lugares donde TANGO y BARRIO eran uno solo?. Siempre me he respondido que me lo habían robado.
Pero SEÑORES, Damas y caballeros: “El tango volvió al Barrio”, o por lo menos volvió a un barrio. Y este barrio tan afortunado es “Villa Urquiza”. Allí Volvió, llegó, y se quedó, desde hace nada menos que 5 añitos(*) y se muestra una o dos veces al mes más o menos, no se sabe exactamente cuándo(*2), pero todo sucede en la Esquina de Pampa y Constituyentes, en un hermoso bar llamado “El Faro”. Dos tipos: Cucuza Castiello y Moscato Luna, humildemente, lograron que el TANGO VUELVA al BARRIO. Silbando bajito lo recuperaron; contra Viento y Marea (3*) en un barcito que actúa cual si fuera un pulmón sanador de nuestra identidad, que exhala aires tangueros, que oxigenan el alma y el bocho. Un refugio de lo “for export”, de lo artificial, un Semillero de almas Tangueras y una posta donde los músicos van a disfrutar, compartir y descansar sin la careta y el traje obligados para trabajar en otros sitios. Todos sabemos que el tango volvió, pero creo que nunca lo vimos en su estado más puro. Ir al Faro es algo distinto, lo que ocurre allí, es algo más… algo mágico y especial, algo tan diferente que no puedo llamarlo de otra manera que no sea “TANGO” con todas sus letras, toda su mugre y todo su Barrio. Cucuza y Moscato emprendieron el Ciclo “El tango vuelve al barrio” donde conviven jóvenes, adultos, música, músicos, poesía, fotografía y el recitado. Todo gira en torno a un magnífico y emotivo recital, con invitados, que pronto se transforma en una interminable noche tanguera poblada de insospechados y excelentes músicos que a veces se mezclan y sin conocerse creando vientos de cambio, que luego llegan a otros barrios. Todo es tan real, genuino, libre de aditivos y tangible, que parece ser una mezcla perfecta; una poción sutil, exacta y mágica, que estos dos tipos como alquimistas arrabaleros, lograron realizar para que el tango escuchara el llamado, volviera al Barrio, y “ensanchara su abrazo” para los que pedíamos ser contenidos... Y todo esto lograron inmortalizarlo en un disco grabado “en vivo” que lleva el mismo nombre que el Ciclo “ETVAB”, donde se escuchan los excelentes músicos amigos (*4) tocando junto al dúo; el coro de un público habitué hermanado y cómplice, y los sonidos de un bar mítico donde el Tango ha vuelto. EN REALIDAD quizá sea más correcto decir que “con ellos”, el barrio vuelve al tango.
Cada noche del Faro, es una excursión para recuperar lo que me robaron. Soy quizá un público raro, pero allí me encuentro con que soy yo el que vuelve al barrio, y el tango a mí. Se puede ver “Al cantor más sincero del Barrio” cantar con los timbos futboleros de tapones puestos: El tipo agarra y te muestra con la gola una de sus más grandes pasiones, pero también te muestra otra, con sus “championes” que pisan el escenario. La primera vez que fui al Faro, me pasó algo muy intenso; me sentí como hace mucho no me sentía. Me sentí bienvenido por gente grosa, sabedora y muy generosa. Y hermano de un mismo sentimiento. Aquella noche bien entrada la madrugada, creí volver a respirar ese aire que se sentía en el almacén de mi infancia, o en los asaltos de cuarto grado, o en los picaditos de Plaza Irlanda, o en las escondidas de domingo con calle empedrada de adoquines traspirados, o en los asados de terraza, o en los amores de zaguán y me pareció escuchar lejano y lento, un rumor áspero acercándose, de bicicleta con rueditas.
Y ese aire que se me sospechaba, dejó toda duda cuando, me sentí en mi barrio, aunque haya crecido en un Caballito- límite Paternal; me sentí bien en el medio del tango, por más que estoy en él desde hace muchos años. Al otro día en mi casa, con el disco en la mano, al ponerme a escuchar y a mirar la tapa del Cd, comprendí todo mejor, y entendí porqué me había sentido tan bien, al escuchar en la grabación las bocinas y los colectivos pasar y leer aquellos textos que ponen _”Humildemente, pero sin pedir permiso, el Tango vuelve al Barrio”…, o _"conociendo las caras y los nombres de quienes vienen a escucharlo... y _"el riesgo fue resignar perfección por emoción". Ahí entendí que estaba entre buena gente. Gente que se niega a entregar el alma al talento frío o al espectáculo comercial, y que sueña que es posible tener éxito, siendo uno mismo. Y lo que es mucho mejor: Lo logra.
CODA: El otro día tuve un sueño… En él soñaba que en cada barrio, aparecía un Faro, y que cada barrio tenía su Cucuza y su Moscato, y que el tango Volvía a todos los Barrios, y que los Barrios volvían al Tango… Y que entre músicos, artistas, vecinos y poesía los Barrios volvían a Ser Barrios. (*) Yo, Como un Gil, me enteré solo hace unos pocos meses..
(*2) Contactos: cucuzatango@gmail.com / cafebarelfaro@gmail.com / http://www.elfarocafebar.com.ar/
(*3) El faro ha llegado a ser ABSURDA e injustamente clausurado para la música; e incluso le han exigido un estudio de “Impacto Ambiental” , cuando estamos hablando de “Un cantor y un Guitarrista…”, ¿”Dónde está el impacto? .
(*4) Muchos de los amigos del Faro no son nenes de Pecho; Varios de ellos son Grandes músicos del tango de hoy. Allí, es muy común encontrarse -entre muchos otros- con Juan Villareal, Noelia Moncada, Jesús Hidalgo, Jacqueline Sigaut, Dippy Kvitko , Juan Serén, el Cardenal, Javi el Carpo, Lucio Arce, Facundo Radice , Bruma Ottavianelli, El Negro Latini , Marco Bellini, Los púa Abajo, el Dr Romero, Los Vieytes, Viviana Scarlassa, Marina Ríos, Cintia, Daniel Chappet, Osvaldo Peredo, Nestor Basurto, Aníbal Corniglio, Hernán Genovese, Esteban Riera y decenas de otros excelentes músicos piadosos, que sabrán disculpar que no los nombre porque se me acaban los caracteres…
Nota publicada en la revista PUNTO TANGO Nº 62 - Diciembre 2011.
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