Cómo llegás a Mariano Mores?
Yo era bailarina de comedia musical, bailaba en el Teatro Lola Membrives haciendo Sweet Charity y me enteré que había una audición de tango. En ese momento eran contadas las parejas de bailarines profesionales que lo bailaban, y muchas ya se habían ido en el 84 con el espectáculo Tango Argentino. Me presenté y le dije a Marty Cosens que yo venía del jazz, había hecho algo de Piazzolla con Noemí Coelho en la década del 80 pero nada más; pero él dijo que nos iban a preparar.
Mi primer maestro de tango fue Raúl Bravo, él fue realmente el que me enseño a bailar. En la prueba me vieron Marty Cosens , Norma Viola y El Chúcaro que eran los coreógrafos y quedé. Era el año 86, era una gira a Europa de un mes y medio, solo estábamos en el exterior Tango Argentino y nosotros, era ¨la oportunidad¨, después de eso mi vida cambió para siempre y el tango fue explosión.
En las primera época de Mores, ¿Con quién bailabas?
Mi primera pareja fue Daniel Miranda, Omar Merlo, Guillermo Merlo que está en EEUU, y mucho más, hasta que 10 años después apareció Eduardo Pérez.
¿Cómo conociste a Eduardo Pérez?
En ese momento existía una milonga en la Trastienda, él sabía que estaba buscando compañero y me sacó a bailar. Se tenía fe que me iba a gustar. Me contó que estaba solo, comenzamos a hablar de armar una pareja y ahí nació todo. Esto fue en 1996 y ya hace 13 años que estamos juntos. Ahí el comenzó con Mariano Mores (yo desde el 86). Ahí empezamos con Mores y con todo.
¿Cómo comenzó el proyecto de La Baldosa?
Yo vengo del clásico y del jazz y Eduardo viene del folklore, su cuna es el conocido salón El Pial. Primero, su madre, que daba clases ahí; nos ofreció dar clases y el presidente del club nos invitó a realizar una milonga. Aceptamos hacerla junto a una pareja amiga que a los dos meses se fue y nos quedamos solitos. La verdad no nos iba bien, en ese tremendo salón teníamos 40 personas, hablamos del año 2002. El nombre nos lo dió un concurrente que viendo el piso de baldosas, nos dijo ¿por qué no llaman a la milonga La Baldosa?, nos encantó y quedó bautizada. Dos fieles concurrentes eran Horacio y Alba Fiorentino. En un momento en que yo estaba sobrepasada con las diferentes actividades, no sabía si dejar o seguir con la milonga, me pregunta Horacio si no quería que nos dieran una mano. Sí, le dije sin dudarlo y así se conformó el equipo que dirige la milonga: Horacio y Alba Florentino, Eduardo Pérez y yo. De ahí en más nos embalamos, no paramos y con lo difícil que es realizar una milonga, sentimos con orgullo que hemos logrado una exitosa.
¿Cuáles son las características principales?
Que cada viernes haya un evento, orquestas y parejas de baile. Viene gente de todo el mundo. Es una milonga auténtica, de barrio, pero que a su vez está actualizada, atenta a lo más nuevo en música y baile. Y la capacidad, somos una de las milongas más grandes con una gran pista.
¿Con qué criterio se convoca gente para las presentaciones?
No es un tema fácil porque hay distintos criterios entre los socios. Algunos opinan que tiene que estar el que baila mejor, yo pienso que hay que traer cosas diferentes, para captar diferentes gustos del público. Hay muchas opiniones pero todos coincidimos en la idea de hacer una milonga popular, que le guste a la gente y eso nos hacer ir siempre para adelante.
¿Qué evento te quedó grabado especialmente?
Todos tienen algo especial, por algo los realizamos. Pero rápidamente viene a mi memoria, porque fuimos unas de las primeras en mezclar orquestas importantes con bailarines importantes, Color Tango y Roberto Herrera fue impresionante. Y el homenaje a Santiago Ayala y Norma Viola. Pero no quiero ser injusta con otros que seguro me estoy olvidando.
¿Cómo los afecta esta nueva crisis económica?
Nos afecta, pero por ahora, no más que otras crisis a las que estamos acostumbrados, es parte de la Argentina. El trabajo de organizar una milonga es muy complejo. Hay veces que la milonga está caída y otras que está llena. Hay altibajos todo el tiempo y uno no se puede dormir. No se puede dejar estar, cuando pensás que la tenés formada la realidad te muestra otra cosa y hay que empezar de nuevo. No te quedes estático, nada es eterno, nada dura para siempre, una cosa es llegar y lograr un público. Pero después hay que mantenerlo. No te podés dormir.
¿Cómo comenzó tu etapa docente?
En época de jazz tenía una academia con una gente en Sucre y Cabildo con más de 700 alumnos. Comencé a viajar con el tango y la fui dejando hasta que en el año 89 la cerramos. Ya la docencia me gustaba mucho. Me dicen que tengo mucha facilidad para trasmitir con claridad lo que sé. En realidad empecé a enseñar desde que bailo con Eduardo, porque yo durante 10 años baile con el rol femenino y debo haber dado alguna clase, pero me meto de lleno cuando conozco a Eduardo y empiezo a aprender el rol masculino. En el año 95 había estudiado milonga con Pepito Avellaneda. Luego me quise especializar en algo y ahondé en la milonga con traspié. Encontré que me gustaba, la aprendí bien desde el rol masculino con muchos maestros, algunos que están y otros que no. En un principio iba sola, a veces con una amiga pero mucho sola. Bailaba, primero memorizando desde el lado del hombre y luego desde la mujer. Y sigo aprendiendo, observando mucho. La enseñanza me encanta y creo que sirvo para eso. Más allá incluso de cómo soy como bailarina. A Eduardo le gustaba tal vez más el trabajo que hacíamos en tanguerías como Michelangelo, Sabor a Tango, etc… pero no fue lo que yo siempre quise. Porque a mí siempre me gustó el tango y me gusta mucho el día. Trabajar de noche no me gustaba ni me gusta, salvo los show de Mores, la milonga y alguna clase que damos. Por eso doy clases a las 11 de la mañana y a las 4 de la tarde.
Con respecto a las clases ¿Cómo viene el 2009?
Gracias a Dios nos va bien, tenemos los seminarios en la Escuela Argentina de Tango, clase regulares en Porteño y Bailarín y en La Baldosa. Este año estaremos en el CaMiCandó (del 2 al 6 de marzo) convocados por el Gallego Manolo y Marta Antón, realizando nuestra especialidad: Milonga con traspié. Además estarán ….. El cierre será en La Baldosa con la orquesta La Tubatango. También vamos a hacer el master para maestros a fines de febrero en la EAT, enseñando a enseñar en nuestra especialidad.
Doy clases para mujeres en milonga con traspié, porque veía que la mujer necesitaba algo especial para estar preparada para seguir esa ida y vuelta, para recibir toda la información del hombre y los adornos, esto lo hago una vez por mes en la EAT. Hemos hecho algunas cosas en el exterior y tenemos algunos proyectos para el 2009/2010.
¿Cómo son como maestros?
Comenzamos en el club Ciudad de Buenos Aires, en el Francés, en Niño Bien, en La Ideal. Yo hará unos 5 años, me largué a enseñar sola. Eduardo porque tiene otra actividad en el día no tenía tiempo. A mí esto me gusta mucho, amo la enseñanza. Tengo mi método, que me gusta y me dá buenos resultados. El tiempo siempre me parece poco en cada clase.
Con Eduardo tenemos varias diferencias, todo el mundo lo sabe y no me molesta que se sepa. Pero a su vez muchos puntos en común. Las diferencias las hacemos notar incluso en nuestras clases, las tomamos como parte del show, nuestros alumnos se matan de risa con nuestras discusiones. Los que nos conocen sabe que somos así y que el producto final de la clases es muy bueno. Yo soy más sería y Eduardo le pone soltura, ameniza más la clase.
¿Es difícil que una pareja perdure?
Es muy difícil hacer que una pareja perdure y yo soy pro pareja, pro durabilidad. Soy de tener paciencia y él también, seguimos con ganas de estar juntos y seguir para adelante, que es lo principal. A veces veo que los bailarines tienen poca paciencia con el otro y no creo que sea bueno. Nosotros hemos estado juntos 13 años y pasado por muchas dificultades personales, eso de perdurar en el tiempo y seguir proyectando lo veo como un logro en mi vida.
Mis clases me encanta como las doy sola, Eduardo también da las suyas solo y después tenemos las clases juntos, que seguramente son diferente a las que damos por separado pero igual de valiosas.
No digo que en todas las parejas sea igual, pero en mi caso el paso del tiempo ha mejorado nuestro producto. Nos hemos preocupado y no hemos tenido vergüenza, sino al revés, nos hemos preocupado por aprender otras cosas nuevas que han aparecido. Yo considero que el tango es una continua evolución, día tras día. En milonga con traspié estamos metiendo boleas, volcadas que hemos aprendido. Yo iba a tomar clases con Gustavo Naviera y me encontraba con alumnos míos estando yo en carácter de alumno. Nunca hemos tenido pudor de ir a aprender de un colega. ¿Qué tengo que hacer?, ¿estudiarlo por video? nadie nace sabiendo, no hay que dejar de aprender, nunca terminamos de saber, de ver, de investigar. Si lo aprendo, lo puedo incorporar a lo mío a mi manera
¿Que opinás del tango electrónico?
Creo que todo lo nuevo puede aportar algo. Simplemente hay que saber filtrar lo bueno. Me interesa la fusión que aporta al tango lo nuevo. Me gusta el tango tradicional bailado con los nuevos estilos y viceversa. Yo creo (como dije en una nota que me hicieron hace un par de año) que en el tango nadie tiene la verdad. No se puede definir esto es tango y esto no, porque hay tantas opiniones como personas opinen. Yo tengo mis parámetros, pero siempre digo cuando enseño que esta es ¨mí propuesta¨. No digo que el tango o la milonga con traspiés sea solo esto. Ustedes después elijan y para eso, vean otros bailarines, tomen clases con otros maestros, fórmense su propia opinión, que hay mucho y muy rico para ver. Cada uno va observando y formando su propia verdad.
¿Mariano Mores?
Yo amo a Mariano Mores (dice emocionada). Lamento profundamente que el gobierno de la ciudad en el último mundial de tango, en su cierre, presentó a Mariano en el Luna Park pero bailó gente que nunca había bailado con él. No es en absoluto contra la gente que bailó, pero simplemente después de ser la bailarina que más ha estado (23 años seguidos) para mí, hubiera sido un sueño poder haber estado ahí y no, haberlo visto desde la platea.
Mariano laboralmente y en el tango ha sido mi vida, es el tango que te genera fuerza, que nunca te aburre, es el tango que no se baila en la milonga por ser un estilo que no seduce a bailar de una manera popular como un Pugliese, Di Sarli, Calo. Pero es un grande, el último maestro vivo del tango. Hay gente que dice que no es tango, tal vez tenga otro estilo, pero nadie puede dudar que es tango. A los 91 años está al pie del cañón en el escenario, es admirable. Tal vez no sea popular en las milongas pero sí es popular en el corazón de los argentinos. Cada show que hacemos es una bendición. El sigue estando como si fuera el primer día. Trasmitiendo la misma energía.
¿Qué giras recordás con más cariño?
Esos primero shows en Tel Aviv o en Italia en el año 86 cuando en Europa no se sabía tanto sobre el tango como hoy; y en el interior del país es maravilloso, la gente es tan agradecida y cuando bajás del escenario te idolatran y te piden autógrafos y para uno que no es famoso, es un bailarín más, es totalmente gratificante. Hacen colas con frío, calor y está horas parado esperando y aplaude hasta el final. De estos espectáculos no tengo cuenta de la cantidad que hemos hecho.
¿Cómo ves hoy el panorama del tango?
Por ahora sigue creciendo, pero los extranjeros vienen bailando cada vez mejor. Tal vez tengan un poco mas de disciplina que nosotros. Por supuesto hablo de una generalidad. Hoy nadie tiene dudas que la fuente del tango es Buenos Aires. Hemos tenido años muy buenos 2005, 2006 y 2007, ahora está bajando un poco. Hay una inflación en nuestro país que no nos hace el mismo lugar a nivel costos de hace unos años. Pero vienen porque saben que acá están las auténticas milongas, en todo lados y a toda hora.
¿Algo que te gustaría cambiar del tango?
Ese machismo tan cerrado y darle un poco más de apertura a la mujer. También ese concepto tan cerrado que hablábamos antes de lo que es o no es tango. En el salón El Pial ves hombres de 70 que bailan como saben desde siempre y llevan a la mujer a su manera y tal vez ese sea el tango auténtico, porque no lo aprendió de ningún maestro lo aprendió de su vida; y eso no quiere decir que todo lo diferente a ese estilo no sea tango.
¿Cómo te gustaría que la gente te recuerde?
Como maestra. Con mis alumnos no me guardo información, no escatimo nada. Lo que sé se los trasmito, después cada uno lo irá incorporando a su tiempo. Si no les digo más es porque no lo sé. Y estoy orgullosa de eso. También como la bailarina de Mariano Mores!.
¿Qué es para vos fundamental para mejorar en la pareja?
El cambio, nunca quedarme quieta. Siempre adaptarme a cosas nuevas junto a Eduardo, que a pesar de ser un poco más reacio a los cambios se interna en estas cuestiones. En este momento estamos en una etapa de transición con grandes cambios en la pareja, obviamente para mí positivos, eso me parece buenísimo porque siento que estamos cambiando hacia algo mejor, dejando atrás algunos conceptos establecidos. Mejorando la conexión, comunicación, musicalidad y expresión. Logramos una conexión entre ambos, superior a la que habíamos logrado, te diría en estos trece años. Todo esto hace que sigamos juntos y no nos aburramos el uno del otro.
¿Qué destacarías de tu pareja de baile?
Hay un dato que lo pinta de cuerpo entero: cuando comenzamos La Baldosa creo que tenía 11 CDS y hoy tiene más de mil, es un enamorado de la música, tiene verdadera pasión por la orquestas, posee discografías completas, sabe como han cambiado las orquestas de D´Arienzo, Pugliese, Di Sarli, etc…, como modificaron su forma de tocar. Sinceramente admiro su conocimiento y su pasión.
Como persona Eduardo me banca. Nos bancamos mutuamente y seguimos eligiendo estar juntos. El a veces se opone a cambios míos, quejándose que nunca me quedo conforme, pero me sigue, es un gran compañero. Siento que nos completamos, yo soy dura, él flexible, yo tensa, él relajado, somos diferentes pero somos complementarios. A veces las cosas se complican pero seguimos proyectando y siempre pensamos que nos queda mucho camino por recorrer en el aprendizaje y en la vida. |