¿Cómo ingresó el tango a tu vida?
Fue en dos etapas, porque en mi infancia mis viejos lo escuchaban y también hablaban con frases de tango. Por ejemplo si nos dábamos un porrazo, nos consolaban cantando: “Un tropezón cualquiera da en la vida” y si hacíamos bien la tarea decían: “Mano a mano hemos quedado” Con los años me di cuenta de donde venían esas preciosas frases.
La segunda etapa fue de grande, hace ya 17 años. Me encontré con el tango y fue amor a primera vista y loca pasión también. Me daba vergüenza que mis compañeros psicoanalistas supieran el berretín que me había pescado. Iba a las conferencias profesionales con un tapado negro larguísimo para ocultar las pilchas milongueras, y con los zapatos de taco en el portafolio.
¿Cuáles eran las milongas a las que asistías como público?
¡Todas! No… es un chiste. Pero ganas no me faltaban. Iba a Almagro que era en ese momento algo extraordinario. También recuerdo con mucho cariño a Canning y sobre todo a la milonga de Diego y Zoraida los viernes a las dos de la tarde en La Ideal. A las seis y media me despedía y me iba corriendo a atender el consultorio ¡Era muy gracioso y divertido ese rato de milonga!
¿Cómo surgió la idea de armar tu milonga?
A mi, jamás se me hubiera ocurrido. Fue algo raro. Cuando hice la presentación de mi primer libro en “Homero Manzi” en el 2002, Marta Glück que era la RRPP de esa casa, me preguntó si me daba cuenta que tenía capacidad de convocatoria. Lo dijo porque le reservé lugar para unas 40 personas pero fueron el triple y se pasó la tarde acarreando sillas para todos.
Ella me ofreció un espacio en Palermo para hacer una actividad vinculada al tango, la literatura o lo que yo quisiera. ¡Era muy tentador! Finalmente el proyecto no se dió, pero a mi ya me había picado “el bichito del deseo” y conseguí un espacio en el Club Palermo. Allí nació La Milonguita. El salón era horrible pero se armó una cierta mística. En verano hacíamos la milonga en el patio, rodeados de plantas y ¡con parrilla! Era fantástico.
¿Cuál creés que es la característica especial que tiene La Milonguita?
Me parece (pero tendrían que opinar los demás) que es una milonga amigable y poco competitiva. Al menos es lo que intento lograr: Que sea un espacio integrador y no expulsivo, una milonga que conserve la esencia, que ateso-re el núcleo de sus habitués, pero permita y favorezca también la inclusión de gente nueva. El tango tiene que nutrirse de mucha gente para crecer y enriquecerse. A veces esta característica puede ir en desmedro de un nivel “excelentísimo” de baile, pero yo prefiero un nivel intermedio y que cada uno sea feliz bailando como quiera, siempre que respete la ronda y a los demás, desde luego.
Contanos de tu tarea como escritora
Escribo hace muchos años, y el género que más me gusta es el cuento.
Para algunos temas no encuentro editor. En cambio publiqué fácilmente dos libros de cuentos sobre la milonga que parecen andar solos por ahí armando vínculos y redes propias. Sin mayor esfuerzo de mi parte se han traducido a varios idiomas y ahora está en proyecto una película que se va a hacer en Canadá, con los cuentos de “Secretos de una Milonguera”. Están armando el guión. Tengo altibajos; de pronto, un buen día que no puedo controlar ni digitar, me aparece una idea y soy capaz de no dormir para escribirla.
¿Cuáles son tus planes futuros?
Quisiera vincular la actividad de la milonga a tareas solida-rias. No es difícil de lograr entre todos y las veces que lo hicimos el año pasado, tuvimos una respuesta excelente. Este año a fines de Julio vamos a hacer una milonga solida-ria conectada con otras que se hacen en Australia y distintas ciudades de Europa en el mismo día. El proyecto es de per-sonas australianas y se llama “Milonga por los niños”. Ayu-dan a Hogares de chicos de la Argentina. También estoy por viajar y quiero hacer conexiones con milongas de España.
¿Es cierto que tenés una milonga ahijada en Cuba?
¡Si! Se llama “La Milonguita de La Habana Vieja” y le pusie-ron ese nombre por el vínculo con nosotros. El año pasado fui al Segundo Festival de Tango de La Habana a presentar mis libros y también fue Raquel Gianella que tiene lazos con la embajadora argentina en Cuba. Gracias a ella, la embajadora nos recibió y decidió apoyar a gente de allá para armar esa milonga que es todo un orgullo. La dirige una mujer muy empeñosa y entusiasta que se llama Emma Barreras. Me pide (y le mando) asesoramiento por mail. En Agosto cumplen un año. Tienen muy pocos recursos económicos pero enorme riqueza cultural y un entusiasmo y afabilidad increíbles. Además ya bailan muy bien.
¿Vos sola organizás La Milonguita?
No. Sería imposible. Antes tenía un socio que era también mi pareja. Ahora que hemos crecido, hay a mi alrededor un equipo compacto y excelente, desde la gente del buffet, el DJ y las chicas de recepción, hasta la gente de seguridad, los profesores y la persona del club que nos asiste. Hay un clima armónico y por suerte solidario entre todos. Sin eso, creo que nada podría funcionar.
Entrevista realizada por Juan Pablo Librera para la revista PUNTO TANGO Nº45 de Julio de 2010.
Milonga: La MIlonguita - Sitio Web: http://www.milonguitabaile.com.ar/
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