HELEN LA VIKINGA, UN EXOTICA MARIPOSA DEL TANGO .

Como todo visitante en tierras extrañas, Helen se acomodó en un PH céntrico que de afuera no promete mucho y que en el interior esconde su miniempresa-vivienda: un salón donde exhibe una línea de zapatos de tango exclusivos, un perchero con diseños propios de ropa para la milonga y un salón donde da sus novedosas clases de baile con intercambio de roles. Helen la Vikinga nació en Islandia, se radicó en Buenos Aires en 2004 y se hizo conocida en el ambiente tanguero por sus propuestas audaces, que siempre son plataforma para generar, más que un cambio de formas, un cambio de mentalidad. "El sobrenombre de La Vikinga vino porque empecé a llevar a las mujeres en milongas como Niño Bien o Porteño y Bailarín. Yo fui la primera mujer que bailó con otra mujer en una milonga. Me creían un ícono gay", confiesa, entre risas, la bailarina.

Creadora de milongas alternativas como La Vikinga, Bien Pulenta y Mano a Mano, espacios poco convencionales que dieron pista a los incipientes grupos de tango electrónico como Otros Aires y San Telmo Lounge; la islandesa generó un puente tanguero entre Islandia y Buenos Aires haciendo circular en Reykjavik a la Orquesta Fernández Fierro. "Desde que llegué me gustó crear espacios que fueran un nexo con lo nuevo del tango . Por mis milongas pasaron un montón de orquestas y bailarines jóvenes que están dando vueltas por el mundo. Me alegra que hayan tenido un espacio para empezar en mi milonga".

Diez años antes, Helen vivía en Suecia con un novio porteño y ya se imaginaba caminando por esta ciudad. "Fue una cosa que decidí sin haber estado en la Argentina. He vivido muchos años en Suecia y mi novio era un porteño que me transmitió su amor por la música del tango . Así empecé a soñar con vivir acá", cuenta esta islandesa nómade que vivió en Reykjavik hasta los 25 años y después se mudó a Chile, pasó por Suecia y, finalmente, recaló en Buenos Aires.

En su primer viaje, antes de establecerse definitivamente en un PH del centro, estaba en una milonga bailando con otra mujer cuando un porteño afilado la bautizó como "La Vikinga".

¿Qué pensaban los milongueros de una islandesa bailando el tango con mujeres ?

-Al principio, me miraban un montón y pensaban que me gustaban las chicas pero nunca me dijeron nada ofensivo. Hasta me apoyaron los hombres del ambiente. Ahora nadie se asusta si bailo con una amiga en una milonga. Soy heterosexual, pero me interesa la experiencia del intercambio de roles en el baile. Es una tendencia cada vez más generalizada.

-¿Cuál es la diferencia de llevar a la mujer?

-Yo no soy un hombre llevando, sino una mujer con tacos y vestido. Practicar entre hombres para bailar mejor era común antes, así que, también, se puede hacer entre mujeres. Es romper con una tradición. Antes era un común ver sólo enfermeras o azafatas, y esos roles ahora los ocupan los hombres. En principio, puede ser raro, pero después ni te das cuenta. Es un cambio cultural. Para mí en el baile es igual.

A primera vista, la imagen de Helen calza a la perfección con el apodo. El metro setenta y largos le da cierta aspereza nórdica, acentuada por un castellano rústico. Tiene la piel blanca y el pelo rubio platinado, en composé con el brillo dorado de las uñas. Lleva un vestido color verde agua, más acorde para una milonguera que para una ama de casa con dos hijas, y refleja una personalidad capaz de abrirse camino en cualquier ciudad del planeta. "Yo empecé organizando una milonga en Suecia llamada Libertango y cuando vine extrañaba un lugar donde me pudiera sentir bien. Quería armar un espacio un poco más informal, pero manteniendo la magia del tango y la milonga. El primer nombre que le puse fue La Vikinga, la antimilonga. Varios se sintieron provocados.

-¿Que tenía la antimilonga?

-Para mí era crear una milonga que tuviera mi personalidad porque yo no soy de Villa Urquiza (risas). Si voy a Sunderland sé como son sus códigos y los respeto, pero yo no quería algo así. Creo que es legítimo que coexistan distintos tipos de espacios: la milonga tradicional, la milonga queer o una milonga como la mía, que es como una mezcla de la tradicional y, también, de cosas más modernas. Alguien puede venir a bailar con alguien del mismo sexo o una mujer llevar a un hombre y no hay problemas. A mí me gusta que la gente se divierta. Muchas veces vas a una milonga y no ves mucha alegría, el mito es que hay que bailar el tango como sufriendo.

La primera vez que Helen escuchó un tango fue en una milonga al lado de su casa en Chile. "Me parecía una tortura estos tangos del cuarenta. Después en Suecia con mi novio argentino conocí los diferentes compositores, estilos y empecé a gustar del tango . Me metí al tango a través de la música, algo que no es común en los extranjeros."

-¿Y el baile cómo llegó?

-Yo no podía ni pensar en bailar el tango . Me parecía muy machista porque el hombre controlaba a la mujer y yo no creía que podía dejarme llevar. Una vez estando en una milonga me pregunté, ¿cómo es que estas mujeres se dejan llevar? Entonces dije : lo voy a hacer. Sí puedo entregarme a un hombre en el baile voy a poder hacer de todo en esta vida.

De las tierras de Björk

  • Origen. Nació en un pueblo rural de Islandia, vivió en Reykjavik, Santiago de Chile, Suecia y llegó a la Argentina en 2004.
  • Tango queer. Fue una de las primeras en imponer el intercambio de roles en la danza tango y crear milongas donde se podía bailar entre gente del mismo sexo.
  • Vanguardista. Sus espacios La Vikinga, Bien Pulenta y Mano a Mano fueron cuna de grupos de tango electrónico como Otros Aires y San Telmo Lounge y de las nuevas tendencias de baile.
  • Milonguera. Actualmente su espacio Mano a Mano, entre la tradición y la modernidad, funciona todos los jueves, a partir de las 23, en Maipú 444. Grupos en vivo y DJ.

Nota de Gabriel Plaza publicada en el diario: LA NACION - LINK: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1099626&high=tango

Foto: Rodrigo Néspolo

 

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