ENTREVISTA: JIMENA SALZMAN de MILONGA DE LAS MOROCHAS.
Nota publicada en revista PUNTO TANGO Nº 29 - Marzo 2009.

¿Cómo comienza tu relación con el tango?
En realidad yo bailaba danza contemporánea. Mi mamá canta ópera y mi papá escucha tango los domingos de lluvia con lo cual está claro que no entró por ese lado. Ellos sabían que yo bailaba y me quería dedicar a eso. Mi papá siempre insistía con que bailara tango, pero yo no estaba convencida, hasta que un día me llevó a ver a Zotto en Tango X2, y dije: qué bueno que está esto, quiero aprender! Y empecé a tomar clases, yo vivía en Castelar, y era venirme todos los días a la escuela nacional de danza y en realidad comencé por acompañarlo a él que no tenía con quien venir y quería aprender, hicimos 2 meses y él dejó, pero yo quedé. Después me pase al estudio de ¨Los Dinzel¨, quise armar algo, me busqué un compañero y empecé a trabajar en bolos, fiestas, eventos.

¿A quién destacás de esa época de aprendizaje?
Cada uno aporto lo suyo en el momento que hacía falta, pero recuerdo con especial cariño a los Dinzel, ellos son muy generosos en todos los sentidos, tengo muy buenos recuerdos, ocuparon un lugar muy importante.

¿Cómo empezó la milonga de Las Morochas?
Mi prima Gabriela Schaffer tenía desde hacía 2 años la milonga de Las Morochas en Toulouse , Francia, en donde vivía. Después de 12 años decidió volver a la Argentina y abrió Milonga de las Morochas en Buenos Aires, año 2000, en el mismo lugar donde está ahora. Luego de dos años se casó, quedó embarazada y sitió que la situación se le complicaba un poco. Se le hacía difícil salir a milonguear todas las noches, en esa época se fumaba en las milongas, lo cual le generaba una molestia extra., entonces me dijo: necesito alguien que me ayude y como vos ya bailás creo que sería más fácil con vos, solo tendrías que integrarte un poco más en el ambiente. Al poco tiempo por un tema laboral del marido se fue a vivir a Miami pero quería que la milonga siguiera. Entonces comunicándonos por e-mail y por teléfono empecé a manejarla yo.

¿Cómo era la milonga cuando vos te sumaste?
Cuando me sumé ya estaba instalada. En aquella época Gabi ponía espectáculos todos los sábados y antes de la milonga había clases. Cuando quedé sola se me complicó lo de dar la clase, recibir a la gente, armar el salón… Entonces la clase la suspendí y con el tiempo los show también. Esto hizo que cambiara el perfil de la gente que venía, a Las Morochas se empezó a venir específicamente a bailar. A mí me gustaría poner una orquesta, pero el espacio no dá, es un lugar relativamente pequeño para eso, pero por otro lado creo que, para nosotros, eso no es lo importante. Te digo más, en un momento hacía una publicidad que decía: sin show, sin clase y sin orquesta… vení a bailar. Es una de las pocas milongas de sábado para gente sola de 45 para arriba. El sábado creo que es como ¨La noche de Brujas¨ se sale con la legal, y los solos/as, separados, viudas y demás no tenían a donde ir. Lo que más me interesaba era formar un lugar de encuentro, un espacio de pertenencia para compartir con amigos y para conocer gente también. Y creo que esta logrado. Hay un cantidad importante de habitués, gente que parece que tuviera la mesa escriturada, que ni llaman para confirmar, solo me llaman las pocas veces que no vienen.

¿Qué características tiene hoy?
No me gusta la cosa demasiado formal, pero si que se respeten ciertos códigos que hablan de una convivencia. Si bailamos en cierto sentido no nos vamos a chocar, si nadie revolea las piernas nadie va a salir lastimado, si manejamos el tema del cabeceo, buenísimo, así cada uno elige con quien quiere bailar. Hay como mucha libertad dentro de estos límites. Pasamos Tango, milonga, vals.

¿No volviste a dar clases?
Me gusta dar clases, pero me gustan muchas cosas y hago tantas que es difícil. A veces voy a otras milongas y cuando me voy me dicen: ¿ya te vas?, y es que yo tengo otras cosas. Entre esas cosas está mi pasión por la acrobacia aérea, hace como 10 años que me dedico al circo (telas, trapecio). En este momento estoy haciendo un espectáculo que se llama Nocturna de jueves a domingo en el Centro Cultural Recoleta, lo dirige Gustavo “Mono” Silva y es una combinación del clima arrabalero del tango con vertiginosos números de acrobacia aérea. Lo que me lleva mucho tiempo, aparte de entrenar, mantener el estado físico, etc… A mí cuando tomo clases me es indispensable que el que las dicta esté al 100%, que me preste atención, y a mí me costaría mucho en este momento lograr estas condiciones para dedicarme como yo me exijo.

¿Y bailar, seguiste haciéndolo profesionalmente?
Muy poco porque no tengo compañero y no me tomé el tiempo de buscarlo, lo único malo que tiene el tango es que se baila de a dos. Tal vez si sale un bolo, me interesa y lo hago pero nada más.

¿Cómo es tu relación con la gente de tu milonga?
Hay de todo, tengo amigas que los trasciende y otros no. Me cuesta no involucrarme con la gente lo que deriva en que tenga una relación bastante estrecha con muchos. Me llaman, me mandan mensajitos de textos, me cuentan de los hijos de los nietos. Busco que la relación sea cálida.

¿Turistas o locales?
Principalmente es público local, seguramente influirá que no tenemos show. Vienen turistas pero menos que locales, en general el turista que viene es el que sabe bailar.

¿Cómo te afecta esta nueva crisis económica?
Se nota en todas las milongas, por ahí hay gente que salía todas las noches y te la encontrabas mucho más que ahora. En vez de salir todas las noches lo hace dos o tres veces por semana, alternando lugares. Igualmente la salida de la milonga es una salida GNC, pero hay que pagar una entrada, consumición, un taxi y todo suma. La gente se está cuidando un poco más.

¿Qué opinión tenés sobre el tango electrónico?
Creo que de todo, me parece que con los años va a decantar y quedará lo bueno. Habrá que ver en 40 años que grupo de tango electrónico se va a escuchar. Es un poco reciente para opinar. Sin embargo es bueno que haya fusiones, se investigue, es la vida en movimiento.

¿Qué te gusta del espacio milonguero?
Me gusta el espacio para compartir, el encuentro, el respeto en donde pueden coexistir en la pista chicos de 18 con hombres de 70. Eso está muy bueno. Disfrutar lo que hay en común dejando de lado las diferencias.

¿Cómo ves que se manejan las mujeres en la milonga?
Tiene que ver con la personalidad de cada una. A algunas mujeres les cuesta el cabeceo, les cuesta mirar para que las saquen a bailar. Una vez que sos del ambiente es más fácil. Capaz que si sos nueva y no saben como bailás nadie te saca. Más si pasaste los 40. Alguno te va a sacar pero siempre está eso que si no sos del ambiente cuesta un poco. Como organizadora en el comienzo no me costo porque entré a través de mi prima, que ya conocía y yo era como aire nuevo para la milonga. Y hoy me pasa que todo el mundo quiere bailar conmigo y yo bailo con todo el mundo. Está bueno bailar con el que está aprendiendo porque es la única manera que un día baile bien.

¿Cómo manejas los espacios en tu milonga?
Nada especial a otras milongas, simplemente que por una cuestión de espacio, yo le doy prioridad a las mujeres en relación a las mesas. Las mejores mesas siempre las van a tener las chicas, porque si a ellas las ven van a poder bailar. El hombre en general circula por el salón, incluso hay quien reserva una mesa y después se pasa al bar, está un rato y vuelve a la mesa.

Los organizadores de las milongas ¿Se reúnen para discutir proyectos en conjunto?
Es una realidad que hay muchas milongas., en una época se intentó hacer una lista para saber cuantas éramos, pero fue imposible. Es muy difícil concretar reuniones, por diferencias en horarios, puntualidades, etc… Va por temporadas, es relativamente fácil cuando existe un tema muy puntual (una ley, un evento…), pero es difícil para un temario general, para discutir que estaría bueno hacer, cuesta sostenerlo a lo largo del año. Recién ahora hay un marco legal que nos aglutine como milongas. Es una cuenta pendiente que tenemos como grupo.

Desde tu rol de organizadora ¿Qué te gustaría proponer a vos?
Me parece que estaría bueno que existiese un festival organizado por las milongas. Porque hay un Festival de Tango que es un festival organizado por el gobierno de la ciudad, hay algunos emprendimientos privados, pero nada más. Estaría buenísimo que haya un festival que una vez al año agrupe a las milongas. También estaría bueno articular algún tipo de apoyo del estado, cobertura médica, etc…

¿Qué lugar ocupan las milongas en el festival/mundial de tango?
Recién el año pasado por medio de Silvana Grill, quien está siempre dispuesta al diálogo, ella se ocupó de darle un espacio para las milongas en el mundial de tango. Un poco armado sobre la marcha lo que implicó no aprovecharlo bien pero estuvimos ahí. Y eso es reconfortante, porque las milongas son las que le ponen el hombro al tango todo el año, no una vez al año. Me interesa resaltar que el tango no es solo el crucero con turistas que viene a comprar zapatos, esa es una parte. Me alegra que esté alguien como Silvana, porque es alguien que milonguea y puede entender los dos lados. Ahora se estuvieron organizando milongas en las plazas, y eso habla de una cierta apertura. Hay gente que no sabe que existen milongas todos los días y esto sirve como disparador. Sería interesante ver de que manera se pueden sumar las milongas más chicas en cantidad asistente.

¿Qué opinás de la unión festival/mundial de tango?
En particular me gustaba más antes. Estaba bueno que hubiera dos fechas importantes, sobre todo porque estaban instaladas, era un clásico. En el caso de Las Morochas, yo tengo un público local fiel y cuando estaba el Festival tenía un bonus track, que son los turistas que vienen, el cual este agosto pasado fue como todos los agosto, no se duplicó al sumar los dos eventos. Habrá que ver que pasa este año.

¿Cómo es la vida siendo organizadora de una milonga?
Por un lado es una actividad que no se puede hacer sin pasión, por otro hace muchos años que vivo prácticamente de noche, lo que en particular, por mi actividad en la acrobacia, se me hace difícil fusionar las dos cosas. Con los años me empieza a pesar vivir de noche, con los horarios al revés de todo el mundo. Con los amigos de la milonga está todo bien, pero mi vieja se levanta a las 7 de la mañana. Cuesta un poco coordinar la vida común.

¿Cómo llevás adelante a Las Morochas?
No sé como se manejará una empresa, pero lo mío es como una hormiguita que carga su hojita y va llevando. Todo lo hacés con mucho esfuerzo, pero a mí me gusta así, me resulta natural. No sé si soy buena para los negocios. Me gusta simplemente que se diviertan, pasarla bien. Me cuesta correrme de este lugar. A pesar que no es que ponés una publicidad en la tele y todo el mundo compra: Milonga de las Morochas. Hay que poner el hombro todo el tiempo y estar, no porque la milonga tenga nueve años me puedo dormir en los laureles. Salir todas las noches, invitar a la gente, que te conozcan y te recuerden. Y se logra simplemente yendo a otras milongas, hablando, bailando compartiendo la mesa. Por eso es una actividad que va mucho desde el afecto, de alguna manera, artesanal, tal es así que este año, por el tema de Nocturna, me reemplazó mi novio y enseguida preguntaban: Jimena no viene?. Hoy llegaste tarde, ¿qué paso?. Están acostumbrados a esta relación en donde estoy, los recibo, les tomo las reservas, etc…

¿Cómo ves en un futuro a Las Morochas?
Una se va adaptando sobre la marcha, fluyendo. También hay que ver en el futuro quien viene a la milonga. Si se sigue manteniendo el promedio de edad de hoy o siguen viniendo los mismos pero que van a tener otra edad, y tal vez otras necesidades. Uno tiene que prestar atención a la situación y ver como reacciona.

¿Te imaginás sin tu milonga?
Me costaría muchísimo porque es mi espacio. La empezó mi prima, la continué yo, hay mucho amor y esfuerzo en todo esto, es una cuestión familiar. En realidad empecé siendo socia y aún la tengo a pesar de la distancia. Tal vez si mi prima volviese estaría bueno retomar. O tal vez no la siga yo, tal vez esté una sobrina, no sé, pero me interesaría que perdure.

¿Alguna vez tuviste una pausa en el tango?
Hace cuatro años tuve un accidente y estuve como cuatro meses sin poder hacer nada, con muletas, me operaron el tobillo. El primer mes que me la pasé acostada, extrañaba un montón. Recién a los dos o tres meses que pude salir con las muletas, dije: muero por ir a una milonga, por favor tomemos un taxi, quiero ir a Niño Bien. Quiero ver mi gente, quiero estar de nuevo ahí, extrañe muchísimo. A veces uno piensa que esta cansado por el trajín de todas las noches y necesita tomarse vacaciones y decir: no los quiero ver por un tiempo, mentira!. Estuve un mes ausente y extrañe un montón. Esto es algo que uno quiere tanto y que implica tanto esfuerzo, es imposible hacerlo sin amor.

¿Cómo fue ese regreso?
Me dió mucha alegría ver las caras conocidas, llegar, tomar algo con la gente. Fue raro ver la milonga desde otro lugar, yo que llego a una milonga reparto publicidad y bailo. De pronto estaba ahí, estaba en otra situación y me dedique a mirar, disfrutar de ver el diseño de los zapatos, observar los pasos de baile, mirar que bien que baila fulano, descubrir como escucha la música aquel otro, vivirlo desde un nuevo punto de vista. Me emocionó mucho el ida y vuelta, yo le pongo mucho cariño a esto y lo que recibí de la gente fue muy importante, sentí que todo lo que uno dá, vuelve.

¿Cuándo volviste a bailar?
Casi 6 meses después del accidente, creo que para diciembre recién volví a intentar algo. Estaba dejando las muletas, estaban ahí todavía, eran más como una muleta mental que otra cosa, no me animaba a soltarlas; pero bailé algo de Caló en La Ideal con Guillermo el primo de Hernán Paglia. Y fue una alegría inmensa, bailé solo ese tango… pero sentí que fue volver.

 

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