Cómo recuperar aquella orquesta típica
Julián Peralta es investigador, docente y músico y, tras muchos años de pruebas, logró rescatar del olvido la ciencia de la gran formación tanguera. Su libro se llama, justamente, La orquesta típica, y ya tiene destino de biblia del dos por cuatro.
Entre las variadas manifestaciones del dos por cuatro, el Festival de Tango ofrece, cómo no, orquestas típicas. Replicadas, homenajeadas o ratificando su vigencia como en el gran concierto de Leopoldo Federico. Formaciones que siguen teniendo la cualidad innata de ser el motor de todo un género y que, como es sabido, perdieron su condición de indispensables cuando en las décadas posteriores a las de los 40 y los 50 el tango sufrió una declinación que provocó que el modo de organizarlas ya no fuera tan fácil de aprender como cuando simplemente estaba en el aire. Ese saber quedó encerrado en los recuerdos de los músicos sobrevivientes de esa época de oro y en unos pocos escritos que no llegaron a conformar el mínimo corpus teórico necesario. Hasta que el año pasado apareció, para poner las cosas en orden, La orquesta típica. Mecánica y aplicación de los fundamentos técnicos del tango, libro del músico Julián Peralta, investigador y docente de, entre otras instituciones, la Escuela de Música Popular de Avellaneda, ex miembro de la Orquesta Típica Fernández Fierro y actual director de la Orquesta Astillero, hoy brújula indispensable a la hora de encarar el armado de una típica.
En Harrods, punto de encuentro del evento y escenario de la presentación del libro –será hoy a las 19, con entrada libre y gratuita–, el autor reflexiona sobre el titánico trabajo realizado a lo largo de seis años. “El libro surge porque en el año 2000 hubo un concurso en la Escuela de Avellaneda para enseñar elementos técnicos. Me puse a hacer una lista de los contenidos para el plan de estudios, y cuando la vi, dije ‘éste es el índice de un libro'. Y así, con esa misma liviandad dije ‘lo voy a hacer'. Seis años después, salió”.
–Hasta ese momento había muy poco...
–Mirá, el primer libro técnico que surgió es el de Salgán; pero es muy de él, no es sistemático. Claro que es muy valioso: narra su experiencia, pero no es un ejemplo modélico como para hacer lo que yo hice. Y había también unos cuadernillos hechos por (Ismael) Spitalnik, y otros de acompañamiento que había hecho (Rodolfo) Mederos. También está el muy divertido libro de Pedro Aguilar. Y el de Luis Sierra, un libro no técnico.
Peralta –un treintañero amable con mucha más pinta de músico de rock que de tanguero– explica a continuación la mecánica de lo que será una presentación atípica: “Armamos una orquesta que, en realidad, es un rejunte de amigos con los que tenía ganas de tocar hacía rato. Hablaré un poquito del libro, y tocaremos tangos míos y tangos tradicionales. Pero no tiene perfil de show. Buscaremos que se entienda que el libro es una imagen de lo que pasó hasta el 70, que es la fecha tope que yo me puse para la investigación, porque intentar hablar de lo que está ahora o de lo que se viene te puede hacer perder objetividad”.
–A ustedes les hubiese venido bien un libro así en los comienzos, ¿no?
–Es que arrancamos muy huérfanos. En aquella época estaba Mederos dando clases en Avellaneda, algún cursito loco por ahí y nada más. Yo vivía internado en un sótano en Sarmiento y Paraná, horas y horas probando cosas hasta sacar lo que quería. Me acuerdo de que tenía que escribir para el violinista y después explicarle cómo había que poner el arco, de qué se trataba tocar tango, cómo era el fraseo, en qué notas correrse o quedarse. Y hacerlo mal, además. Pero despacito fuimos encontrando el camino. Y acá estamos
Nota publicada en el diario CRITICA.
Link: http://www.criticadigital.com.ar/impresa/index.php?secc=nota&nid=29505
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