FALLECIO EL MAESTRO EMILIO BALCERCE- Enero 2011.

Emilio Balcarce murió a los 92 años en Buenos Aires, el miércoles último. Había elegido el barrio de Villa Urquiza para sus años de reposo, después de una larga travesía junto al tango. El compositor, bandoneonista, violinista, arreglador y director de orquesta dejó tras de sí una escuela de jóvenes tangueros. Ocho años al frente del proyecto Orquesta Escuela, de 2000 a 2008, en los que rescató y transmitió los estilos de las típicas, fue una labor que encaró con una pasión contagiosa a otros colegas de su generación, como Leopoldo Federico, José Libertella y Néstor Marconi.

Había nacido el 22 de febrero de 1918, su padre le hizo conocer los instrumentos musicales y con poca edad lo mando a estudiar violín con un profesor de Villa Urquiza. Promediando la década del treinta, Emilio se encontró metido en el tango, admirando a Fresedo, Firpo ,  Canaro y sorprendido por la aparición de Julio de Caro y sus músicos. La época del cuarenta lo encuentra integrando la orquesta de Emilio Orlando y en 1943 su debut en el disco como director de la orquesta típica de Alberto Castillo (recordemos que Castillo iniciaba su carrera solista luego del éxito con Ricardo Tanturi). Despúes dirigió la primer orquesta en la etapa de solista de Alberto Marino (que recién se desvinculaba de Aníbal Troilo) y casi de inmediato, a principios de 1949, el pianista Osvaldo Manzi lo recomienda para ingresar como violinista a la agrupación de Osvaldo Pugliese. Es durante su etapa con Pugliese, donde Balcarce da a conocer sus mayores composiciones, entre ellas “La bordona”, convertida en un icono instrumental, que curiosamente grabó primero Aníbal Troilo y luego Pugliese. En 1968 junto a Herrero, Ruggiero, Lavallén, Rossi y Plaza, fundó el Sexteto Tango, después había considerado que ya era hora de parar un poco y se fue con su familia a Río Negro. Pero a finales de los noventa regresó a Buenos Aires y a su viejo barrio de Villa Urquiza. Poco después fue llamado para dirigir la naciente Orquesta Escuela de Tango (2000-2008), la misma que hoy lleva su nombre.

Esa pasión con la que vivía el tango quedó registrada en la película Si sos brujo (2005), un documental de Caroline Neal, que reivindicó su figura y puso en foco su aporte fundamental al tango, desde los años dorados del género como arreglador de Troilo, Gobbi y Federico, fundador del Sexteto Tango junto a figuras como Julián Plaza y creador de obras como "La bordona", hasta su reivindicación histórica en un concierto en el Teatro Colón, en 2002, junto a la Orquesta Escuela.

Balcarce había sobrevivido en anonimato a los tiempos de la retaguardia tanguera en un retiro en Neuquén y guardaba en su registro musical el paso por orquestas como la de Osvaldo Pugliese. Volvió a los estudios con la Orquesta Escuela con la que llegó a grabar "De contrapunto" y "Bien, compadre". Tuvo que esperar que la nueva generación del tango con Ignacio Varchausky a la cabeza lo redescubriera. A partir de entonces, se transformó en referencia y fue declarado ciudadano ilustre de Buenos Aires en 2006. Difícilmente, su fuego sagrado pueda extinguirse.

 
 
LAS RAICES DEL TANGO SIGUEN VIVAS - Entrevista puboicada en la página de la OET.

Emilio Balcarce nació hace 89 años en Buenos Aires, donde la música lo adoptó como un hijo pródigio.
Violinista, bandoneonista, compositor y arreglador de grandes.
Acompañó a Alberto Castillo, fue arreglador y trabajó para las orquestas de Osvaldo Pugliese, Aníbal Troilo, Alfredo Gobbi y Leopoldo Federico. Formó el Sexteto Tango, con el que giró al exterior visitando Japón, Francia, España y Sud Amércia. En 2000 asumió la dirección de la Orquesta Escuela de Tango, donde mantuvo por siete años un fluido contacto con jóvenes instrumentistas, creando, enseñando, transmitiendo experiencias. Como si la edad no fuera una barrera creativa escribió varios arreglos para la agrupación y hasta tuvo resto para dedicarle una canción, “A la Orquesta Escuela”.
El Maestro Emilio Balcarce se retira y unos días antes del concierto despedida charló con nosotros.

A los 89 años director de una orquesta, quien lo hubiera imaginado...
Me parece mentira que ya a esta edad... Yo ya había querido largar antes, pero no pude, uno se deja llevar por el impulso. Estoy llegando casi a los 90. Hicieron bastante fuerza para que siga pero los años van pesando y la posibilidad de hacer cosas va bajando. No hay nada que hacerle. Todo tiene su tiempo y su límite.

¿Cómo han sido estos siete años con la Orquesta Escuela de Tango?
Muy interesantes. Sobre todo, el resultado que ha dado con chicos que no tenían ninguna experiencia tanguística, pero que sentían el deseo de meterse dentro de las raíces de la música popular. Si los chicos no hubieran tenido interés en conocer nuestra música, la OET no hubiera dado el resultado que dio. Hubo mucha garra departe de los pibes. Además, se ha creado un gran clima, como habrán notado.

¿Se podría decir que la OET es casi una familia?
Si, y yo soy el abuelo.

¿Cumplió con los objetivos que se había planteado cuando asumió la dirección de esta orquesta?
Sin ninguna duda. Y no es porque lo diga yo. La respuesta la da el público con su aplauso, su aceptación. Y eso ocurrió con las siete orquestas.

¿Cómo fue la experiencia en la orquesta de Pugliese?
Me dio la oportunidad de integrar una orquesta que estaba siguiendo el legado de De Caro, que era su continuación y evolución. Pero había otra cosa de gran interés, que era la forma como se manejaba: era una cooperativa. Todos sus miembros estaban en mejores condiciones económicas que cualquier integrante de otras orquestas populares. Trabajábamos todos para un conjunto.
Yo me dedicaba a hacer arreglos. Fue una satisfacción muy grande que me convocaran. Si me quedé veinte años con Osvaldo fue porque estaba muy a gusto.

Usted tocó en la orquesta de Alberto Castillo. ¿Cómo recuerda esa época?
Lo de Castillo fue un fenómeno. Había tal despelote de gente que a veces teníamos que pasar el contrabajo por arriba del público para llegar al escenario. Castillo fue popular por la forma en que cantaba y se expresaba. El día que comenzamos con Castillo, el día que debutó en el Palermo Palace –creo que fue en el '45– para cruzar la avenida Santa Fe los coches tenían que parar y esquivar a la gente. Fijate que antes los bailes solían ser los sábados y domingos, pero con Castillo llegamos a trabajar de martes a domingos con funciones en Gran Buenos Aires y algunas ciudades del interior, como Rosario.

Luego de haberse dedicado durante siete años a la tarea pedagógica con jóvenes, ¿cómo ve el futuro del tango en Argentina?
Si los chicos de hoy están con el tango es porque el tango tiene raíces fuertes. Pero se encuentran con un problema muy serio: la parte económica, las pocas posibilidades que tienen para desenvolverse profesionalmente. Pero tienen unas ganas locas. Ellos quieren hacer tango. ¿Con qué? Con lo que queda: con lo de Piazzola, que es lo que quedó. No porque lo demás no gustara, sino porque lo demás desapareció. Sucedió que apareció otra música, copó los clubes, la radio, la TV, las grabaciones y desaparecieron las grandes orquestas. El único que pudo continuar fue Pugliese. Piazzola se iba y después volvía, tocaba un poco pero todavía no podía entrar en lo popular.

Argentina está llena de extranjeros que vienen a bailar y escuchar tango.
El interés por nuestra música llegó a todo el mundo pero al final de cuenta es una moda. ¡Había que ver cómo aplaudían los chinos con Pugliese! ¡Los teatros repletos! Pero como nosotros nos quedamos, ellos también. Si hubiéramos seguido, hoy el tango sería distinto, habría evolucionado desde el '60 y ya no sería el de Piazzola.

¿Tiene algún nuevo proyecto? ¿Seguirá vinculado al tango?
Proyectos de bajo perfil: arreglos, composiciones. Con los años se va ganando en experiencia pero para la composición hace falta espíritu creativo y cuando uno se pone muy viejo no sé puede ser muy creativo (ríe). Seguramente voy a tener arranques de componer y de vez en cuando se me ocurra hacer arreglos para que los toque la Orquesta Escuela o algunos cuartetos o quintetos que los muchachos están luchando por llevar adelante.

¿Por qué creé que los medios de comunicación no difunden el tango y sí, otros géneros?
Debido a un problema de interés comercial. ¿Por qué viene la globalización de la música? Porque las grabadoras ganan, la radio y la televisión también. Reemplazaron catorce músicos, toda una orquesta, por cuatro músicos... puro interés comercial.

¿Por qué no aparecieron grandes compositores en el tango en los últimos tiempos?
Lo que pasa es que la composición se apoya en el interés que pueda despertar. El que compone lo hace para sí mismo pero también para llegar al público. ¿Cómo sabe el músico lo que va a gustar? Muy difícil saberlo hoy en día. Nosotros sabíamos porque componíamos la música, se hacían arreglos, se tocaba y podía verse una gran cantidad de gente cantando y bailando. ¿Y qué se grababa? Lo que gustaba más. Con la Orquesta Escuela estamos haciendo lo mismo. Hemos hecho mucha música nueva y tocamos la que más gusta y la otra la descartamos.

Link original de la nota: http://www.buenosaires.gov.ar/areas/cultura/musica/balcarce.php?menu_id=9466

 
 
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