¿A qué edad empezaste a tocar el violín?
A los 10 años empecé a estudiar violín, solo música clásica. A los 18 me llamo Carlos Lázzari que tenía a los solistas de D´arienzo y me llevó de gira 2 meses a Japón, mucha gente piensa que D´arienzo por ser bailable es un género menor pero está equivocada. En el 94 entre en Color Tango e hice Pugliese. Después tuve la suerte de empezar a tocar en la orquesta de Leopoldo Federico y también con Mosalini. He tocado con muchos, por suerte!.
¿Hay que conocer todos los estilos?
Claro, uno tiene que encontrar su propia voz. Cuanto más conocés, es más fácil elegir. Hay que transitar mucho camino para encontrarse y nunca imitar a nadie.
Desde lo musical ¿Cómo vés el presente del tango?
Es un gran momento desde lo musical. Hay mucha gente joven, seguro me olvido de alguno, está Leonardo Sanchez, Nicolás Ledesma, Pablo Maineti, Lautaro Greco, Horacio Romo, Cristina Zárate, Marcelo Nisinman que técnicamente son sólidos y artísticamente tienen un nivel interesante. Van a trascender y dentro de unos años vamos a hablar de su obra. Siempre pasa, recuerdo cuando mi viejo (Antonio Agri: violinista, compositor y director de orquesta) junto a Piazzolla fueron por primera vez a Europa: durmieron en el piso y les daba de comer una familia amiga, literalmente.
Con respecto a los espacios tangueros ¿Qué opinás?
Faltan espacios, sobre todo para este tipo de música. Hay mucho for export. Cerraron lugares de tango de culto como era el Club del Vino. Hay más producción que espacios donde mostrarla.
¿Y a qué pensás que se debe?
Es terrible lo que te voy a decir, pero creo que el tango no es negocio. El sábado tocamos con Tango Argentino en la 9 de Julio y se llenó, había como 15.000 personas, pero sí por lo mismo cobramos $20, no sé si viene la mitad de la gente.
¿El tango no es masivo?
Los medios de comunicación no comunican tango. Si yo escribo un tango hoy y (como hacen con otros ritmos) lo pasan todos los días por la radio y la tele, voy a hacerme famoso. Mi viejo en los 70 fue personaje del año en la revista Gente!, hoy eso no pasa. Creo que es un problema de educación, pero ahí entramos en un tema mucho más profundo.
¿Qué tipo de tango te interesa más?
Me interesa todo tipo de tango. Ahora estoy tocando con Mosalini música de Piazzolla y de él; y también disfruto de lo tradicional. Recomiendo recorrer todo el camino del tango. Cuando empecé a estudiar el violín, lo hice empezando por lo clásico, el barroco, el romántico, etc… Es necesario y hace bien a una formación conocer todo el abanico.
Para tocar ¿preferís lugares grandes o íntimos?
Si bien en lugares grandes te sentís Luis Miguel, me siento más cómodo en lugares chicos, en donde ayuda la acústica, el violín sin micrófono es otra cosa. Ahí la música la hacemos nosotros y no el sonidista.
¿Estás grabando un nuevo disco?
Sí, armé un cuarteto con Lautaro y Emiliano Greco y Juan Pablo Navarro. Es la primera vez que sumo a un bandoneón. El 12 de marzo tenemos una sesión de grabación. El disco se va a llamar Los Poseídos que es un tema de Piazzolla y la idea es contar mi historia con el tango. Habrá temas tradicionales y nuevos. Saldrá en julio de este año.
¿Por qué se decide grabar un disco?
Hoy el disco en sí no es negocio. Uno lo hace para dejar plasmado un trabajo y una evolución, también es una forma de mostrarse y de conseguir presentaciones.
¿Qué tipo de tango hacés vos?
Es muy difícil hablar de uno, pero voy a usar un dicho de mi viejo: hay música de la cintura para abajo (sobre todo para bailar) y de la cintura para arriba (para el corazón). Trato, sin Malabarismos, de emocionar, algunas veces lo logro y otras no. No van a escuchar un millón de notas, solo las mínimas e indispensable, pero con mucho corazón.
¿A qué disco le tenés especial cariño?
Con mi viejo, en el 98, grabamos un disco, terminamos de masterizarlo y él se murió. Por razones de duelo familiar, recién en el 2001 salió y se llamó Agri x2. Son todas obras de mi viejo, con la Orquesta Sinfónica de Letonia, dos violines solistas (él y yo) y nos dirigió Pedro Ignacio Calderón. Estuvo nominado para lo premios Gardel y todo. Lo edité yo y lo distribuyó Acqua, pero hoy no está en ningún lado. Tengo ganás de relanzarlo.
¿Cómo veía él tu decisión de ser músico?
Somos 4 hermanos y yo soy el único músico. Siempre me alentó. Nunca estudié con él, por decisión mutua, pero tocamos muchas veces. Me cuidaba mucho, en su momento me molestaba, me sobreprotegía y a mí me hinchaba, porque de alguna manera mucha protección es falta de confianza, pero ahora que soy padre lo entiendo. Tenía una relación muy sana con la música y me la contagió. Es más, siempre en las notas hablo más de mi viejo que de mí, no tengo ningún tipo de problema y sé que no es algo que le pasa a todos los músicos hijos de músicos.
¿Cómo era la relación personal con tu viejo?
Muy buena, nos hemos peleado como todo padre e hijo, pero fue un gran padre de familia. Nosotros vivíamos en Adrogué, él tocaba en Michelangelo todas las noches y llegaba a casa a las 5 de la mañana, pero todos los días a las 7.30 me venía a despertar con un mate y a llevarme al colegio, y estaba en el secundario!!. Cuando viajaba y no podía estar en un cumpleaños, tenía una costumbre: nos llamaba por teléfono y nos tocaba el feliz cumpleaños. No decía nada, solo tocaba y cortaba. Ese era mi viejo.
Nota publicada en PUNTO TANGO Nº 53 - Marzo 2011. |