Estar frente a frente con Susana Rinaldi significa muchas cosas. Es observar a alguien que con los años se convirtió en un clásico de tango. Es conversar sobre su presente, que se debate entre su función como vicepresidenta segunda de la Asociación Argentina de Intérpretes y el lanzamiento del disco Homenaje a Homero Manzi, que presentó en el Club Lounge Buenos Aires. Y también es conocer a una mujer cuyas opiniones son tan tajantes que nunca pasan desapercibidas, se compartan o no. La Rinaldi no suele guardarse nada.
“Este álbum es un testimonio sobre un personaje de nuestra historia popular que prácticamente desconocemos, como la mayoría de nuestros grandes genios, sea Homero Expósito, Agustín Bardi o Julio De Caro. Yo sigo pensando que los argentinos no queremos al tango. ¡Si yo amo algo, lo protejo, conozco sus razones, lo abrazo! Acá el tango no recibe ningún abrazo”, polemiza.
Acompañada por Juan Carlos Cuacci, que alterna entre el piano y la guitarra, es un tributo en un sentido amplio. Combina once interpretaciones de la obra del poeta con tangos dedicados a él. Lo grabó a comienzos del año pasado en un teatro marplatense, una modalidad que registra muchos antecedentes en su historia: siempre prefirió los discos en vivo. “Cada vez que entro en un estudio es un suplicio, porque me quita la espontaneidad. En cambio, siento que el ida y vuelta con el público permite que vaya creciendo en el espectáculo”.
Otra característica notoria de sus recitales es su gusto por hablar entre las canciones. Aquí ese rasgo aparece en primer plano. La Tana presenta los temas, lee fragmentos del libro Homero Manzi y su tiempo, de Horacio Salas, y evoca las elogiosas palabras de Cátulo Castillo hacia Manzi y ella. ¿Cuál es el límite para la teatralización en un concierto? “No hay. La importancia de este disco es el peso de la poesía cantada y de la palabra, explicando las razones que motivaron a escribir a Manzi. Si hay algo que no se le puede pedir a un artista es que no hable. Porque eso va contra la libertad”.
–¿Los parlamentos provienen de sus inicios en el café concert?
–Sí, porque nací como cantante profesional en La Botica del Ángel en 1967. Era una expresión libertaria por excelencia y había un público que aceptaba el reto de lo imprevisible. También me trajo problemas. En un espectáculo yo decía: “Pertenezco a una generación en la que un funcionario era un funcionario, no un asesino”. Eso me costó el exilio, porque la Triple A terminó amenazándome. Por eso me causa gracia cuando hoy escucho que se habla de inseguridad. ¿Dónde estaba toda esa gente que ahora protesta cuando realmente no había seguridad?
Desde joven, la obra de Manzi está muy inscripta en su carrera. En 1969 grabó “A Homero” junto a una orquesta dirigida por Julián Plaza. Eran tiempos en los que ya cantaba a los poetas clásicos sin dejar de lado a los entonces nuevos letristas del tango, como Eladia Blázquez y Héctor Negro, en una mixtura donde también entraban los íconos de la renovación tanguera, como Rovira, que la acompañó en 1967. No fue fácil imponer su estilo grave y temperamental, una suerte de contracara de las suaves voces de las cancionistas de los años 20 y 30.
“Muchos se preguntaban: quién es esa señora que viene del teatro y que encima no tiene mejor idea que ponerse a cantar tango”, recuerda. “Claro, yo no me disfrazaba de varón para cantar. Salía vestida de gala. Por eso me miraban raro. Además, en La Botica del Ángel con Eduardo Bergara Leumann uníamos distintas disciplinas como la plástica, la literatura y la música. Eso fue muy importante”, recuerda.
–¿Siente que hoy el tanguero la respeta?
–Sí, soy muy privilegiada. El taxista al que le gusta la orquesta de D'Arienzo me saluda con respeto. No sé si le gusta lo que hago, pero sabe que algo represento para la música que él quiere. Ahora me siento reconocida.
–¿Tiene herederas en el canto?
–Dentro de mi estilo hay una chica que de alguna forma apadriné, Claudia Pannone. En otra onda me gusta mucho Lidia Borda y también, cuando canta tangos, Liliana Herrero. Y en folklore, Suma Paz me conmovía.
Entrevista publicada en el diario CRITICA, Link: CRITICA DIGITAL |